Ejercicio de escritura creativa: la misma escena, tres narratarios

Cómo cambia una historia según a quién se la contamos

Una mujer llega tarde a un velorio. La situación es la siguiente:

La ceremonia está terminando. Trae algo que quería dejar junto al féretro y recuerda una promesa que había hecho a la persona muerta.

El ejercicio consiste en escribir tres versiones breves de la misma escena, cambiando solamente una cosa fundamental: a quién se dirige la narradora.

Primera versión: le habla al muerto

La mujer se dirige directamente a la persona muerta. El muerto es el narratario (el destinatario de la narración).

Es probable que aparezca entonces la segunda persona:

Llegué tarde. Te prometí que esta vez no iba a pasar.

Acá conviene prestar atención a los pronombres, a las formas verbales y a todo aquello que la narradora puede dar por sabido porque se dirige directamente a esa persona.

Segunda versión: le habla al empleado de la funeraria

Ahora la narradora se dirige a otra persona y habla con ella sobre el muerto.

El empleado de la funeraria es el narratario.

La persona muerta deja de ser aquel a quien se le habla y pasa a ser aquel de quien se habla.

Llegué tarde. Le había prometido que esta vez iba a llegar a horario.

Ese pequeño desplazamiento puede cambiar mucho.

Pasamos de te a le, de vos a él o ella. También puede cambiar la información que la narradora necesita explicar, aquello que puede omitir y hasta el tono de la escena.

Tercera versión: un soliloquio

En la tercera versión, la mujer no se dirige de manera directa a ninguno de los personajes presentes.

El narratario es un lector ideal construido por el propio relato.

Llegué tarde. Hay promesas que uno empieza a incumplir mucho antes de darse cuenta.

Acá pueden aparecer otros movimientos: reflexiones, generalizaciones, formas impersonales, primera persona, tercera persona.

La escena sigue siendo la misma, pero cambia el modo en que la voz se organiza.

Una sola condición

Intentá mantener aproximadamente los mismos acontecimientos en las tres versiones:

  • la mujer llega tarde;
  • el velorio está terminando;
  • lleva algo para dejar junto al féretro;
  • recuerda una promesa hecha al muerto.

La idea no es escribir tres historias diferentes sino comprobar qué ocurre cuando cambia la escena de comunicación.

Después de escribir

Compará las tres versiones.

  • ¿Qué pronombres cambian?
  • ¿Cómo se nombra al muerto?
  • ¿Qué formas verbales aparecen?
  • ¿Qué cosas se explican y cuáles pueden darse por sabidas?
  • ¿Qué cambia en el tono?
  • ¿Qué cambia en la relación entre quien narra y aquello que está narrando?

Compartí tu versión

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También podés subir una sola de las tres versiones o las tres, si querés comparar cómo cambió la escena.

Nos interesa especialmente ver qué pasó con los pronombres, con el tono y con la manera de nombrar a la persona muerta.

¡Buena escritura!

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