Trinomio fantástico: un juego de escritura

Hay una forma muy sencilla de vencer la hoja en blanco, que suelo trabajar en mis talleres: poner juntas algunas cosas que hasta ese momento no tenían nada que ver.

Probemos, para empezar, con tres.

  • Pensá un personaje. Puede ser alguien que conozcas, una planta, un objeto, lo que gustes. La única restricción es que no esté inspirado en vos.
  • Pensá un objeto. Cualquier cosa que se pueda tener en las manos (no vale «un tren», porque no lo podés tener en las manos).
  • Pensá un lugar. Cuanto más específico, mejor. Si es una playa, pensá en qué ciudad, cuán cerca del agua, junto a qué sombrilla.

No hace falta que tengan relación entre sí. Al contrario: es más interesante si cada uno aparece por separado.

La consigna

  1. Escribí un texto en el que los tres entren en relación.

Eso es todo. Lo importante es que los tres formen parte del texto.

¿Por qué tres elementos?

Este juego parte de una idea de Gianni Rodari.

En Gramática de la fantasía, Rodari desarrolla el binomio fantástico: la posibilidad de poner en relación dos palabras que no suelen aparecer juntas y descubrir qué sucede cuando una tiene que convivir con la otra.

El trinomio fantástico que propongo aquí es una variante de ese procedimiento. En lugar de dos palabras, elegimos tres elementos de distinta naturaleza: un personaje, un objeto y un lugar. Cada elección abre algunas posibilidades y cierra otras. Pero, sobre todo, la combinación plantea un problema a resolver: ¿qué hacen estas tres cosas juntas?

Responder esa pregunta —o empezar a escribir sin responderla todavía— puede ser suficiente para que aparezca una historia.

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