Juego con el tiempo pretérito imperfecto simple del indicativo
Porque con todo se puede jugar, incluso con los tiempos verbales.
Dale que éramos piratas e íbamos a atacar un castillo de los malos, de los hombres del Rey. Sí, Gonzalo, el Rey era malo. ¿Por qué? porque los reyes son malos, Gonzalo, quieren cobrar muchos impuestos a la gente y, la gente pasaba hambre, ¿dale? Entonces íbamos al puerto, y teníamos que disfrazarnos para que los Realistas no nos reconocieran. Vos que sos chiquito te ponías este chaleco de mamá, lo cortamos un poco acá para que te quede bien, con las tijeras, y yo me ponía este sombrero, del abuelo creo que era, mirá, le vamos a hacer un agujero acá para poder asomarnos y ver desde adentro, era como un catalejo. Y entonces íbamos hasta el puerto y robábabamos un barco. No, acá es el puerto Gonzalo, de este lado del pasillo, que para allá es la cocina, vení. Robábamos un barco, acá, en el puerto, nos teníamos que pelear a capa y espada con los soldados que vigilaban el barco, y así zas, zas, zas, ¿esa es tu espada, Gonzalo, el plumero? Por lo menos usalo al revés, con las plumas para adentro, que tenga punta. Sostenelo así, al revés. Eso, sí, entonces íbamos y zas, zas, ¡cuidado, el potus! No importa, después juntamos. Entonces matábamos a todos los soldados realistas y tomábamos el barco. ¡Hurra! Tomábamos ron, y después sacábamos la bandera de España de la parte de atrás del barco. No, atrás es para acá. Sacábamos la bandera de España de la parte de atrás del barco y la quemábamos, ¡Arrr! mientras soltábamos amarras. Amarras, Gonzalo, ¿no te enseñan nada a vos en la escuela? son los ganchos que tiene el barco para que no se vaya. Las cortábamos con el hacha, dale, cortalas, eso, no no, mejor dejame a mí, que soy grande. Las cortábamos con el hacha, uh, no importa, ya estaba rota la pared. Y entonces vos manejabas el timón. El timón, Gonzalo, es como el volante pero del barco. Vos ibas y los sotenías. Ibas y los sotenías, Gonzalo. Andá y sostené el timón, ¿querés? Eso, y entonces zarpábamos después de soltar amarras y nos tiraban cañonazos desde el puerto, ¡pum, pum! y después estábamos en mar abierto, vos en el timón y yo con el catalejo miraba a estribor y a estruendor, hasta que veíamos el castillo Realista y yo decía “¡Castillo Realista a la vista!” y entonces te decía “¡Todo a babor!” y vos girabas a babor. No, a babor, Gonzalo, girá el timón. ¡A babor! El timón, Gonzalo, vos girabas el timón y entonces íbamos a… ¡el timón! No lo girabas a tiempo y entonces, ¡chocamos con el coral y nos hundíamos, Gonzalo! ¡Nos hundíamos! ¡Auxilio! ¡La tropa Realista viene caminando por el pasillo y nos quiere agarrar! ¡Resistí, Gonzalo! ¡Arriba la rebelión, mamá! ¡Arriba la rebelión! ¡Corríamos! Digo, ¡corramos! ¡Soltame, mamá!